Calculadora del impuesto de sucesiones
Introduce qué eras del fallecido, cuánto heredas y dónde vivía, y la calculadora aplica las reglas de ese territorio: reducción por parentesco, tarifa, coeficiente y bonificación. El resultado es lo que pagarías tú por tu parte, no el total de la herencia.
Cómo hace el cálculo
El impuesto de sucesiones no se calcula sobre la herencia entera sino sobre lo que recibe cada heredero. Por eso lo primero que pide la calculadora es el valor de tu parte: los bienes que te corresponden menos las deudas y gastos deducibles que te toque asumir. Esa cifra es la base imponible.
A partir de ahí sigue el mismo orden que la ley: resta la reducción por parentesco para llegar a la base liquidable, aplica la tarifa para obtener la cuota íntegra, la multiplica por el coeficiente que corresponde a tu grupo y a tu patrimonio previo, y descuenta la bonificación autonómica si existe. Cada paso aparece en el desglose del resultado para que puedas comprobarlo. Si quieres entenderlos uno a uno, están explicados en la guía de tarifa y coeficientes.
Por qué te preguntamos el parentesco y no el grupo
La mayoría de calculadoras piden elegir un «grupo de parentesco». Es una fuente habitual de errores, porque cada territorio agrupa de forma distinta. Un cuñado, por ejemplo, está en el Grupo III en las comunidades de régimen común, en Navarra se asimila a un colateral de tercer grado y en los tres territorios vascos va con los extraños, sin la reducción de los colaterales. Aquí eliges el parentesco real y la calculadora hace la traducción. Tienes la equivalencia completa en la guía de grupos de parentesco.
La edad importa por lo mismo: un hijo o un nieto menor de 21 años pertenece al Grupo I, que en muchas comunidades tiene una reducción mayor o, como en Asturias, un coeficiente de cero.
Qué no incluye el resultado
Para que el resultado sea fiable, la calculadora solo aplica lo que está verificado para los 21 territorios. Deja fuera, a propósito, varias reducciones que pueden bajar la factura en tu caso: la de vivienda habitual del fallecido, la de seguros de vida, la de discapacidad y la de empresa familiar. Tampoco suma la presunción de ajuar doméstico, que en la norma estatal añade a la base un 3 % del caudal salvo que se pruebe otro valor.
Si alguna de esas situaciones es la tuya, el importe real será distinto. Tómalo como una primera cifra para saber de qué orden de magnitud hablas, no como la cifra de tu autoliquidación.
Por qué cambia tanto de una comunidad a otra
Las comunidades pueden reducir el impuesto por tres vías distintas: subir la reducción de la base, aprobar su propia tarifa o bonificar un porcentaje de la cuota. Muchas combinan dos o tres. El efecto no es lineal: una comunidad puede cobrar cero en una herencia de 250.000 euros y decenas de miles en una de 700.000. Lo ves de un vistazo en el comparador entre comunidades, que hace el mismo cálculo en los 21 territorios a la vez.
Además, el territorio que se aplica no es el tuyo sino el del fallecido: cuenta la comunidad donde vivió más días en los cinco años anteriores. Lo explicamos en dónde se paga el impuesto.
Preguntas frecuentes
¿El cálculo es por herencia o por heredero?
Por heredero. Cada uno liquida su parte con su propio parentesco y su patrimonio previo, así que dos hermanos que heredan lo mismo pueden pagar cantidades distintas.
¿Qué comunidad debo elegir?
La de residencia habitual del fallecido: aquella en la que permaneció más días durante los cinco años anteriores a su muerte. Tu propia residencia no cuenta.
Me sale cero, ¿tengo que hacer algo?
Sí. Aunque la cuota sea cero, la autoliquidación del impuesto se presenta igualmente dentro de plazo. En algunas comunidades, como Extremadura, presentarla fuera de plazo hace perder la bonificación.
¿Por qué influye la fecha del fallecimiento?
Porque el impuesto se calcula con la normativa vigente ese día. En la Comunitat Valenciana, por ejemplo, la bonificación de hermanos, tíos y sobrinos empezó a aplicarse a los fallecimientos desde el 1 de junio de 2026.
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